El ojo necesita descanso

descanso_ojosEl ojo es un órgano muy sensible que requiere del descanso para que pueda realizar su función correctamente. Durante la noche se recupera del esfuerzo realizado el día anterior. Es muy importante para la vista que durmamos las horas necesarias para mantener la agudeza visual. También durante el día debemos dar reposo a la visión. Distintas prácticas pueden ayudar a dar descanso a nuestros ojos. La visión lejana, el parpadeo, el palmeo y la danza focal son algunos de los ejercicios y hábitos que mantendrán en buen estado nuestra vista.

Vamos a dar una breve introducción de estas prácticas. Más adelante iremos ampliando la información de cada una de ellas, tanto en su ejecución como en los beneficios que conlleva.

VISIÓN LEJANA: Cuando miramos a lo lejos, el músculo ciliar descansa. Es fundamental que cuando estemos realizando tareas que requieran de nuestra visión de cerca, le demos descansos al ojo y su músculo ciliar mirando a lo lejos.

LA DANZA FOCAL: En nuestras distintas ocupaciones, es muy habitual tener que mantener la vista en una distancia fija. Esto conlleva un esfuerzo de la musculatura ciliar (encargada de adaptar el cristalino) y, con el tiempo, a una falta de elasticidad de dicho músculo que degenera en vista cansada o presbicia y/o hipermetropía o miopía. Para evitar esa pérdida de elasticidad muscular, debemos mirar cada cierto tiempo a distintas distancias.

EL PALMEO: Es el ejercicio que más descanso da al ojo. Si es posible, se debe practicar cada dos horas en el mismo puesto de trabajo durante 3-5 minutos. Si no es posible practicarlo durante el trabajo, es muy aconsejable realizarlo una vez hemos terminado la jornada, alargándolo a 5-10 minutos. Frotaremos las palmas de las manos y las llevaremos hacia nuestros ojos sin presionarlos. Imaginaremos que estamos mirando un paisaje a lo lejos  y que algún elemento de ese paisaje se mueve en la lejanía con lentitud. Si hemos practicado ejercicios de las tablas como “la expansión ocular desde los tres ejes”, “el peso de los ojos” o la misma “danza focal” entre otros; trataremos de sentirlos y practicarlos desde la quietud de el palmeo.

EL PARPADEO: Descarga tensión retinal y da descanso a los ojos. Es una acción automática que también puede realizarse de manera voluntaria. Cada persona tiene su ritmo de parpadeo que, generalmente, es más lento que el necesario para la relajación ocular. Como referencia, un ritmo de parpadeo que se considera adecuado es de 3-5 segundos. Así que, según la velocidad que llevemos al andar, iremos acortando el tiempo entre parpadeos entre los 5-10 pasos. Este proceso a de ser paulatino para no forzar la musculatura ocular. En el trabajo, especialmente con ordenadores o puestos qaue requieran una atención continuada es básico mantener un parpadeo saludable.

VISIÓN RETINAL: La estructura del ojo está preparada para ver, pero no para mirar con atención durante un largo periodo de tiempo. El esfuerzo de mirar con atención termina produciendo pérdida de agudeza visual. Debemos proteger nuestra vista con periodos de ver sin atención, dejando que la luz  dibuje los objetos en la retina sin mayor esfuerzo. Para ello, practicaremos en casa la visión retinal colocando nuestras manos a ambos lados de la cara a la altura de los ojos y pasearemos mirando al frente sin perder de vista ambas manos. Una vez practicada la visión retinal en la que no miramos nada en particular pero visualizamos todo nuestro amplio campo visual; llevaremos el concepto a nuestro andar del día a día, con la vista hacia adelante, sin fijarla en ningún objeto y siendo conscientes de todo lo que nuestra vista abarca.